jueves, septiembre 08, 2005

Remembranzas II

De vuelta a casa por la calle de la tortuga, se nos acopló una mujer ke iba muy pedo.Pero no era la timpica borrachina, se nos abrazó y nos dijo con aires melancolicos ke olíamos muy bien, [ahora entiendo porque en algunos lugares tienen escencias en lugar de perfumes o colonias]. Es que ella olía muy bien.De hecho me he puesto de eso ke llebaba para matar el mal olor.La verdad es ke me dió pena ke se sintiera maloliente, vieja y sola.No es así.Ni mucho menos.
Si pudiera ser un objeto, quisiera ser un espejo.
Antes discimulaba el frio, y escuchaba descifraba a mi hermana con su nuevo pircing en la lengua.
Antes me entretenía con cervezas en el bar, mucho antes me matriculaba en algo ke no voy a hacer... hmmmm..
Ah! y volví a llevar mi ordenador, ke a este paso me va a salir más caro ke un hijo bobo.
No sé que mas hice.Escuché a Ivan Noble ke cantó ke escuchaba a zapa ke cantaba ke Los corazónes rotos son para los imbeciles. ... seguro tiene razón.

1 Comments:

Blogger yo, la peor de todas dijo...

qué momento más tremendamente estético y, a la vez, sórdido. Te parecerá exagerado pero en algunas situaciones la belleza se encuentra en los lugares más inesperados y esas personas anónimas que se cruzan durante segundos en nuestras vidas te remueven el mobiliario intelectual de la manera más brutal.

6:24 p. m.  

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