Había en mi barrio una montaña cuya cima era inalcanzable. Los niños eran tan chiquititios que pasaban minutos interminables tratando de escalarla.
Había una vez, horas que pasaban en días, barrios que parecían mundos de psicodélia, montañas que acariciaban el cielo y niños que respiraban fantasía.
Hay un hombre con amnesia y aspiraciones de viejo. Y ahora hay un bonito jardín tras el patio de mi casa.
Había una vez, horas que pasaban en días, barrios que parecían mundos de psicodélia, montañas que acariciaban el cielo y niños que respiraban fantasía.
Hay un hombre con amnesia y aspiraciones de viejo. Y ahora hay un bonito jardín tras el patio de mi casa.



6 Comments:
habrá que mirar lo que hay debajo del jardín, que es lo importante
Una ciruela ke planté porque ke me dijo me hermano ke si la plantaba crecería un árbol de ciruelas.Nunca creció, y cuando la buské no estaba ni el carozo ;C
es que lo que tu no sabes es que el coraçao hay que cuidarlo,y los frios vientos del norte no acompañan..
Si, así lo llamaban en el barrio.Mariano "viento frío del Norte" Formento
Se fué una tarde acompañando mi ciruela.
Ahora solo como mandarinas.
y si se te van las mandarinas?ya que no vas en la busca, eligete alguna que no sea circular,q sino hay mas probabilidad que con el viento sigan el camino de la montaña..
Si kieres una mandarina, dejala ir, si vuelve... es porque te la puedes comer.
La cabra tira al monte, y no digo mas.
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